abril 16, 2021
Granitos que pican en los tobillos

Granitos que pican en los tobillos

Cómo aliviar el picor de la piel

Una mujer de 92 años acudió a mi consulta con un sarpullido que le picaba en las piernas y los pies como principal queja. Llevaba décadas con síntomas intermitentes y la erupción “reaparecía” de vez en cuando, dijo. A lo largo de los años, la paciente ha utilizado diversas cremas recomendadas por su médico de cabecera y su dermatólogo. Hace poco se trasladó a mi zona para estar más cerca de sus familiares. Quería ayuda porque se había quedado sin medicamentos.
En su historial médico había hipertensión, hipercolesterolemia, hiperuricemia y osteoporosis. El alopurinol, el amlodipino, la vitamina D3, el valsartán con hidroclorotiazida, el óxido de magnesio, la simvastatina y el tramadol eran algunos de los medicamentos que tomaba. Negó haber tenido cirugías previas. La paciente era capaz de caminar sin ayuda.
Durante la exploración física se descubrió a una mujer bien vestida y bien alimentada. Su examen vascular mostraba un rápido relleno capilar y pulsos débilmente palpables bilateralmente. No había déficits en la prueba neurológica, con reflejos tendinosos profundos simétricos y sensación de contacto ligero intactos. Los pies y las piernas tenían varias zonas de erupción, según el dermatólogo. En la erupción había lesiones maculopapulares aisladas y bien definidas con escamas (véase la foto de arriba). La piel era mayoritariamente fina y atrófica. Las uñas de los pies de la paciente estaban en buen estado, sin signos de distrofia o infección fúngica. La paciente presentaba una amplitud de movimiento máxima y sin dolor en las articulaciones del tobillo, subastragalina y medioastragalina bilateralmente durante la prueba ortopédica.

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Las ampollas por fricción son muy comunes y se producen donde el estrato córneo es más grueso, como en las plantas de los pies, las manos y los talones (la fricción en la piel más fina provoca erosiones). En los pies, se debe sobre todo a un calzado mal ajustado, y en las palmas de las manos, al agarre de instrumentos o equipos deportivos.
Esta afección no suele presentar complicaciones. El líquido de las ampollas más grandes debe drenarse con una aguja estéril, pero el techo de la ampolla debe dejarse intacto para que sirva de apósito. Esto alivia el dolor y protege la herida de la infección.
Las ampollas más pequeñas pueden protegerse con esparadrapos de gel, y se puede evitar la aparición de otras nuevas. Si el techo de la ampolla ya ha sido retirado en su totalidad o en parte, debe tratarse como una herida con apósitos y probablemente una crema antiséptica o antibiótica.
Las ampollas son comunes en las picaduras de insectos, probablemente como resultado de un rasguño. Las ampollas en la parte inferior de las piernas son comunes y deben tratarse de forma similar a las ampollas por fricción, con antihistamínicos y esteroides tópicos para aliviar la irritación. Las picaduras de insectos suelen ser agrupadas o lineales.

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La diabetes puede afectar tanto a la piel como a otras partes del cuerpo. Cuando la piel empieza a mostrar signos de diabetes, suele ser una señal de que los niveles de azúcar (glucosa) en sangre son demasiado altos. Esto puede implicar lo siguiente: Es hora de acudir a su médico si detecta alguno de los siguientes signos de advertencia en su cara. 1. Manchas en la piel de color amarillo, rojizo o marrón
Las pequeñas protuberancias firmes y elevadas que se asemejan a los granos son síntomas comunes de este trastorno de la piel. Estas protuberancias se convierten en manchas rojas y ásperas de la piel con el paso del tiempo. Pueden aparecer manchas amarillas, rojizas o marrones.

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El examen físico revela una variedad de diminutas (3 a 8 mm) erupciones papulares eritematosas, pruriginosas y foliculares restringidas a la parte inferior de las piernas, muchas de ellas con pústulas visibles. En los muslos, hay algunas áreas de urticaria menores y algunas pequeñas lesiones nodulares. Las palmas de las manos, las extremidades y los pies están libres de lesiones. El paciente descubre que tiene algunas lesiones idénticas en la región inguinal tras un interrogatorio exhaustivo. La palpación directa de algunas de las lesiones más grandes revela sensibilidad. No hay edema ni aumento de la temperatura de la piel. El resto de la prueba no revela ningún signo o síntoma de elevación de la temperatura oral. Aparte de los hallazgos reportados durante la revisión inicial, no hay otros hallazgos dermatológicos claros.
Sugerencias de lectura 1. Foliculitis por Pseudomonas aeruginosa adquirida por el uso de una esponja vegetal contaminada: un problema potencial de salud pública no reconocido, según Bottone EJ y Pérez AA. J Clin Microbiol, vol. 31, no. 3, pp. 480-3, 1993.

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