mayo 6, 2021
Concordato con la santa sede 1851

Concordato con la santa sede 1851

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El Papado se alió con el Imperio en lugar de con los normandos tras el Concordato de Worms en 1122, pero esta alianza se desmoronó durante el pontificado de Adriano IV (1154-59) porque el emperador Federico I Barbarroja no cumplió los términos del Tratado de Constanza (1153), que le obligaba a ayudar al Papado a restaurar su autoridad en Roma y otros territorios en poder del rey de Sicilia.
Finalmente, en 1886 se firmó un nuevo concordato y se dividió la nación en provincias eclesiásticas, devolviendo a la jurisdicción de las sedes portuguesas algunas zonas de tierra que habían sido excluidas en 1838.
La Iglesia católica fue la primera en recibir este estatus, como resultado del Concordato de Napoleón de 1801, cuyos valores han seguido aplicándose a Luxemburgo, a pesar de su separación de Francia en 1815 y la posterior propiedad holandesa.
La “división distintiva de la Iglesia y el Estado” se estableció cuando el emperador firmó el Concordato de Worms (1122), renunciando a cualquier derecho de investir a los obispos con el anillo y el báculo que simbolizan la autoridad espiritual.

Vaticano franco

Para alejar la amenaza de la independencia, el Concordato de 1851 estableció un monopolio religioso y dio a la Iglesia poder sobre la educación y la prensa. Isabel II, una reina frágil, sólo recibió una pizca de patrocinio real para salvar la cara. La Segunda República Española derogó su concordato en 1931, pero la Convención del General Franco de 1941 resucitó las cuatro primeras cláusulas, incluida la exigencia de que el catolicismo fuera “la única fe” en España.
Los generales reaccionarios, los líderes conservadores y la Iglesia fueron utilizados por la reina Isabel II. Fue obligada a abdicar en 1868, pero su concordato duró hasta 1931, cuando un gobierno republicano lo anuló. Resucitó diez años más tarde, cuando la Convención Vaticana de 1941 restauró los cuatro primeros artículos.
Otras secciones del texto, en cambio, ofrecen una mirada fascinante sobre el acuerdo de patronato real entre el rey y el Vaticano. A “Su Majestad Católica” se le encomienda mantener el catolicismo como única fe permitida en su reino (art. 1) y garantizar que se enseñe en todas partes, incluso en las escuelas públicas (art. 2). A petición de la Iglesia, el mecenazgo real suele conllevar la censura estatal (art. 3). Los libros inaceptables para la Iglesia ya no se queman, como ocurría durante la Inquisición, sino que se prohíbe su impresión mediante este concordato:

Concordato de 1953

Tras la firma del Concordato de 1851, las Iglesias españolas de ultramar se encontraron en una situación singular. Las Iglesias de estos territorios siguieron sometidas al “Patronato real” y a las Leyes de Indias hasta su independencia en 1898, ya que no estaban incluidas en el Concordato. Esta es una ge…
En conclusión:
Tras la firma del Concordato de 1851, las Iglesias españolas de ultramar se encontraron en una situación singular. Las Iglesias de estos territorios siguieron sometidas al “Patronato real” y a las Leyes de Indias hasta su independencia en 1898, ya que no estaban incluidas en el Concordato. En este contexto, el artículo examina los principales problemas que obstaculizaron la normal administración de la Iglesia en las Antillas españolas, especialmente en Cuba, a partir de 1836. Detalla el intento fallido del nuncio apostólico en Madrid de llegar a un acuerdo con la Iglesia en las Antillas Españolas mediante un concordato. Por otra parte, la inclusión de las Iglesias de Ultramar en el articulado fue vista por Madrid como una cesión de sus derechos.

Concordato con la santa sede 1851 en línea

El artículo 29 del Concordato entre España y la Santa Sede, firmado en 1851, no tenía un significado preciso en el momento de su aplicación. El autor de este trabajo demuestra cómo el gobierno liberal lo utilizó para sancionar a la Congregación Misionera de Mons. Claret en 1859 y a la Claret en 1859 y la Congregación Misionera… oai:doaj. org article:db4844ca7e4c4c4ca6d0e692289d246e2019-02-21T12:58:39Z2019-02-21T12:58:39Z2019-02-21T12:58:39Z2019-02-21T12:58:39Z2019-02-21T12:58:39Z 18510018-215X1988-426510.3989/hs.1999 .v51.i103.610/hs.1999.v51.i103.610/hs.1999.v51.i103.610/hs.1999.v51.i103.610/hs.1999.v51.i103.610/hs.1999.v51.i103.610/hs.1999.v51.i103.610/hs.1999 .v https://doaj.org/article/db4844ca7e4c4c4ca6d0e692289d246e2018-02-01T00:00:00Z https://doaj.org/article/db4844ca7e4c4c4ca6d0e692289d246e2018-02-01T00:00:00Z http://hispaniasacra.revistas.csic.es/index.php/hispaniasacra/article/view/610 http://hispaniasacra.revistas.csic.es/index.php/hispaniasacra/article/view/610 0018-215X 0018-215X 0018-215X 0018-215X 0018-215X 0018-215X DOAJ, 1988-4265, https://doaj.org/toc/1988-4265 El artículo 29 del Concordato entre España y la Santa Sede, firmado en 1851, no tenía un significado preciso en el momento de su aplicación. En este artículo, el autor demuestra cómo el gobierno liberal lo utilizó para sancionar a la Congregación Misionera de Mons. Claret en 1851. Claret en 1859 y la exención de sus miembros del servicio militar en 1867. El artículo se basa en los fondos de los archivos del Ministerio de Justicia. El Concordato de 1851 y su artículo 29.Eutimio Sastre SantosConsejo Superior de Investigaciones Cientificasartículo 29.Eutimio Sastre SantosConsejo Superior de Investigaciones Cientificasartículo 29.Eutimio Sastre SantosConsejo Superior de Investigaciones Cientificasartículo 29. Eutimio Sastre San D1-2009 D1-2009 D1-2009 D1- BL1-50ES Religión (General) CC BY-NCHispania Sacra, Vol 51, Iss 103, Pp 229-295, CC BY-NCHispania Sacra, Vol 51, Iss 103, Pp 229-295, CC BY-NCHispania Sacra, Vol 51 (2018)

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