julio 23, 2021
Piometra canina postoperatorio

Piometra canina postoperatorio

Alianza para la esterilización de la aspca: después de la cirugía

Un total de 16 perros (14%, 16/111) tuvieron complicaciones. Se observaron complicaciones en cuatro de los 39 perros (10%) que tenían piometra cervical cerrada y en doce de los 72 perros (17%) que tenían piometra cervical abierta. No hubo diferencias sustanciales en la proporción de perros con complicaciones entre las dos clases. Se observó peritonitis con rotura uterina en cuatro perros antes de la cirugía, y peritonitis sin rotura uterina aparente en cinco perros después de la cirugía. La infección de la herida postoperatoria, la conjuntivitis, la pielonefritis crónica, la infección del tracto urinario y la miocarditis/coagulación intravascular diseminada fueron otras de las complicaciones (Tabla 2). Durante la cirugía, una perra con una piometra cervical abierta necesitó reanimación. La tabla 2 muestra las complicaciones encontradas en 16 perras con piometra tratada quirúrgicamente con el cuello del útero abierto o cerrado. Panel a tamaño completo
Hospitalización después de la cirugía durante un periodo de tiempo prolongado
Las perras con piometra de cérvix abierto (36 por ciento, n = 25/69) y las perras con piometra de cérvix cerrado (24 por ciento, n = 9/37) requirieron la misma cantidad de hospitalización (p = 0,2). La mayoría de los perros (61 por ciento, n = 71/105) necesitaron hospitalización postoperatoria regular (1-2 días) tanto si tenían sepsis como si no (n = 33 y n = 38, respectivamente). La proporción de perros con sepsis (39 por ciento, n = 24/62) y perros sin sepsis (23 por ciento, n = 10/43) que informaron de una hospitalización postoperatoria prolongada (definida como 3 días) no difirió (p = 0,09). Se encontró que la sepsis (síndrome de respuesta inflamatoria sistémica inducida por la infección, SIRS) era más frecuente en los perros con piometra de cuello uterino cerrada (p = 0,007) que en los perros con piometra de cuello uterino abierta. (Véase la tabla 3). La Tabla 3 muestra la historia del caso, los resultados clínicos y de laboratorio, el estado del SIRS y la presencia de hospitalización prolongada en perros con piometra de cérvix abierto o piometra de cérvix cerrado, con datos para cada parámetro. Panel a tamaño completo

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La piometra es una infección uterina grave en las perras que puede provocar la muerte si no se trata a tiempo. Puede afectar a las hembras jóvenes, pero es más común en las perras mayores y estables. El revestimiento del útero de una hembra no esterilizada acabará por engrosarse, dando lugar al desarrollo de un quiste, si ha pasado por múltiples ciclos de celo sin crear ninguna camada. Esto proporciona las condiciones óptimas para que las bacterias prosperen, lo que finalmente conduce a una infección. Otra hipótesis es que el aumento de las secreciones glandulares agrava la infección. La piometra se desarrolla varias semanas después de un ciclo de celo y, en estas situaciones, la extracción quirúrgica del tejido contaminado es la solución más rápida y segura.
Cuando se desarrolla una infección, el cuello uterino puede estar abierto o cerrado. Si está abierto, puede drenar cierta cantidad de secreción (sanguinolenta, purulenta o mucoide) y aparecer bajo la cola de la perra y en las superficies con las que entra en contacto. La infección no podrá drenar si el cuello uterino permanece cerrado, y la salud de la perra se deteriorará rápidamente. Otros signos y síntomas pueden ser:

Comida casera para perros para la recuperación postoperatoria

La piometra cerrada y la abierta son las dos formas de piometra. Esta distinción se hace en función de si el pus drena hacia el exterior o no. Si el cuello uterino está cerrado, la enfermedad puede ser más corta y más grave; si el cuello uterino está abierto, el drenaje de pus puede ayudar a mantener la carga de toxinas hacia abajo, pero la acumulación de pus seguirá ocurriendo, permitiendo que la mascota se deteriore progresivamente.
La piometra se produce después de que se haya formado una anomalía uterina (hiperplasia endometrial quística), por lo que es más frecuente en animales de mediana y avanzada edad, especialmente en los que no han sido esterilizados pero no han tenido camadas.
Antes de la operación, los pacientes enfermos serán estabilizados con fluidoterapia intravenosa, antibióticos intravenosos y, si es necesario, tratamiento de choque. En los análisis de sangre iniciales también se utilizan recuentos sanguíneos, análisis químicos para determinar la función de los órganos y el estado de los electrolitos, los minerales y los ácidos-bases. Estos controles son cruciales, ya que algunos perros están gravemente enfermos, pero no podemos saberlo sólo con la exploración física.

La piometra de emergencia en los perros: riesgos, síntomas +

La piometra es una enfermedad que puede causar glomerulopatía y lesión tubular en perras sanas. El objetivo de esta investigación era estudiar la lesión renal en las perras con piometra, así como la evolución de la lesión durante el tratamiento y los signos que hay que buscar. En esta investigación se analizaron 20 perras sanas a las que se les había diagnosticado piometra tanto clínica como ecográficamente. Las perras recibieron fluidos intravenosos y antibióticos, así como una ovariohisterectomía. Se midieron la presión arterial, los niveles de creatinina, fósforo y urea en suero, el análisis de orina y los parámetros bioquímicos urinarios [gamma-glutamil transferasa urinaria (uGGT) y relación proteína-creatinina urinaria (UPCR)], la tasa de filtración glomerular (GFR) y la producción de orina en ocho momentos diferentes. En el momento del diagnóstico de la piometra, las dos perras tenían cierto grado de daño renal. En la mayoría de los animales, se trataba de un síntoma temporal que desaparecía tras el tratamiento de la piometra. Las mediciones de uGGT y UPCR indicaron el daño del parénquima renal, lo que ayudó a evaluar el pronóstico de los animales en este estudio.

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