julio 23, 2021
Ojos que no ven corazón que no siente

Ojos que no ven corazón que no siente

🤪 Un fallo es tan bueno como una milla

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😋 Los ojos no pueden ver lo que la mente no conoce cita

Soy un tipo eternamente entrometido, y por eso quiero averiguar de dónde vienen las cosas. Me encontré pensando en el proverbio “El corazón no se aflige por lo que ve el ojo” y me pregunté de dónde venía y quién lo dijo primero. Gracias a Dios, Internet me permite descubrir todo tipo de cosas fascinantes.
En el Nuevo Diccionario de Proverbios de enacademic.com, encuentro una cita para la palabra. Da ejemplos de la frase, empezando por la traducción de Tavener de los Adagios de Erasmo, y frases muy similares utilizadas en inglés, pero cita la raíz de la frase a principios del siglo XIV con San Bernardo de Claraval.
Sacerdote francés, miembro de la orden del Císter, Bernardo de Claraval (1090-1153), es reconocido como Doctor de la Iglesia. Fue un reformador monástico, un filósofo, un teólogo, un predicador carismático y un instigador de la Segunda Cruzada.
No sé por qué el diccionario que he citado dice que este proverbio lo escribió Bernardo en el siglo XIV, ya que lo hizo en el siglo XII, en una serie de sermones predicados en la fiesta de Todos los Santos.

😉 Lo que no ven los ojos no lo siente el corazón

Esta pregunta me la planteó uno de los personajes de la serie que estoy leyendo y he estado reflexionando sobre ella durante la última semana. Casi he llegado a la conclusión de que “No” es la respuesta. Pero, dependiendo de los tipos/templos de los personajes, puede variar ligeramente.
No creo que mi corazón desee genuinamente lo que mi ojo no admira, hablando como una persona muy sanguínea. Prefiero ser muy exterior, en el sentido de grandeza, me encanta la elegancia. La decoración de interiores fue una elección natural de carrera, ya que me atraen instintivamente los objetos bellos hasta el punto de que no creo que “sufra” la persona media;). Se me cae la mandíbula ante la ornamentación de los muebles de pared barrocos, la delicada curva de la silla de la Reina Ana, y me hormiguean los dedos al tocar la tela bien tejida y estampada de una antigua mecedora. Si no tuviera este aprecio por la decoración, en el ámbito de la decoración, ¿buscaría mi corazón y mi mente la belleza exterior? No. Lo que también me hace preguntarme si voy a buscar el arte católico? Probablemente no. Entonces, ¿buscaré la belleza y la realidad expresada dentro de mi propia iglesia parroquial? Lo dudo, o dudo, al menos, con qué intensidad. Eso no quiere decir que mi religión provenga de la decoración del interior. No, al menos, en absoluto. Por el contrario, se me ha dado la ayuda de una apreciación externa de la belleza para ayudarme a encontrar a nuestro Señor. El ojo capta lo que debe ser encontrado por el espíritu. Así que creo que no, en mi caso, el corazón no puede desear lo que el ojo no envidia.

😶 Lo que el ojo no ve libro

Para determinar lo buenos que somos, preferimos mirar el mundo físico. No sólo el mundo en general, sino tú y tus propios objetivos en particular. ¿Estás en la pista? ¿Has logrado lo que deseabas para este año? ¿Dónde encontrarás todavía que falta algo que quieres o necesitas, o que te falta?
El mundo material no es más que una representación de los pensamientos y valores (limitados) de ayer. Estos pensamientos y convicciones forman tus acciones y por eso construyen tu mundo, y la forma en que percibes tu mundo.
El hecho de que algo de hoy no forme parte de tu vida no significa que mañana no pueda estar ahí. Una manifestación puede parecer muy lejana, pero al minuto siguiente puede ocurrir. Si está a la vuelta de la esquina, simplemente no lo sabes, porque tus ojos no pueden ver la curva.
El problema es que, si no vemos una prueba concreta de que algo va a suceder, caemos en la ansiedad y en la preocupación de estar haciendo algo mal. Así que puedes asumir erróneamente que estás en el lugar equivocado o que lo que estás haciendo no funciona.

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