julio 22, 2021
Gran parte de los trabajos científicos son un fraude

Gran parte de los trabajos científicos son un fraude

📔 Vigilancia de las retractaciones

En la publicación de la ciencia profesional, la mala conducta científica es la infracción de las normas de conducta académica y las acciones éticas. En un estudio de Lancet sobre el tratamiento de la mala conducta científica en los países escandinavos se ofrecen ejemplos de conceptos normativos. La mala conducta científica se caracteriza en Dinamarca como “una negligencia intencionada] o grave que conduce a la fabricación del mensaje científico o a un falso crédito o énfasis dado a un científico” y en Suecia como “una distorsión [intencionada] del proceso de investigación mediante la fabricación de datos, texto, hipótesis o métodos del formulario de manuscrito o publicación de otro investigador; o la distorsión del proceso de investigación de otras maneras”.
Una antigua investigadora médica, Anna Ahimastos-Lamberti (Australia), confesó haber generado hallazgos científicos publicados en varias revistas médicas extranjeras.4]5]6] A partir de 2020, Ahimastos-Lamberti ha retirado nueve de sus publicaciones académicas .7]
El antiguo Ransom Horne, Jr., Bharat Aggarwal (EE.UU.), profesor distinguido de investigación sobre el cáncer en el Centro Oncológico MD Anderson de la Universidad de Texas,8] dimitió de su cargo después de que se descubriera un fraude en 65 trabajos publicados por él en el ámbito de la curcumina como tratamiento del cáncer.9]. A partir de 2020, 29 de sus trabajos de investigación fueron retractados por Aggarwal, otros diez obtuvieron una expresión de preocupación y otros 17 fueron corregidos.

👉 Lista de incidentes de mala conducta científica

Dirk Smeesters pasó muchos años de su carrera en la Universidad Erasmus de Rotterdam como psicólogo social investigando cómo actuaban los consumidores en diferentes circunstancias. ¿Influye el color en lo que compran? ¿Cómo han afectado los informes de los medios de comunicación sobre la muerte a la forma en que la gente elige los productos? Y en los anuncios de cosméticos, ¿era más fácil utilizar supermodelos que mujeres de aspecto medio?
Las preguntas son sin duda interesantes, pero lamentablemente algunos de los trabajos de Smeesters resultaron ser deshonestos para quienes buscaban respuestas honestas. Tras ser investigado por su universidad, que había sido avisada por Uri Simonsohn, de la Universidad de Pensilvania en Filadelfia, el psicólogo, que admitió haber “masajeado” los datos en algunos de sus informes, dimitió de su cargo en junio. Simonsohn llevó a cabo una revisión independiente de los datos y se mostró escéptico ante lo perfectos que parecían muchos de los hallazgos de Smeesters cuando, estadísticamente hablando, debería haber habido más variación en sus mediciones.
El caso, que llevó a la retractación de dos artículos científicos, se produjo tras un fraude aún mayor cometido por el psicólogo holandés Diederik Stapel, descubierto el año pasado. Durante años, se descubrió que había fabricado datos y los había publicado en al menos 30 artículos revisados por expertos, incluido un estudio sobre cómo los entornos desordenados podían fomentar la discriminación en la revista Science.

🌜 Ejemplos de falsos resultados de investigación

Hace casi una década, los titulares revelaban una tendencia preocupante en la ciencia: en los diez años anteriores, el número de artículos retractados por las revistas se había multiplicado por diez. El fraude representaba alrededor del 60% de esas retractaciones; después de que los fiscales descubrieran que había fabricado datos y cometido otras infracciones éticas, un autor, el anestesista Joachim Boldt, había acumulado casi 90 retractaciones. Al promover el uso de un procedimiento quirúrgico no probado, Boldt también pudo haber perjudicado a los pacientes. Parecía que la ciencia se enfrentaba a una crisis creciente.
La inquietante noticia iba acompañada de algunas advertencias. Aunque las cifras son imprecisas, las retractaciones, que sólo afectan a dos de cada 10.000 artículos, suelen ser relativamente escasas. La explicación de la retirada solía ser un error honesto, no un fraude intencionado. Y no está claro si los artículos sospechosos se están generalizando o si las revistas están mejorando en su identificación y documentación.
Sin embargo, el aumento de las retractaciones llevó a muchos observadores a pedir a los editores, redactores y otros guardianes que hicieran más por erradicar la mala ciencia. Dos periodistas especializados en salud, Ivan Oransky y Adam Marcus, que crearon el sitio web Retraction Watch, con sede en Nueva York, ayudaron a catalizar un intento de conocer mejor cuántos artículos científicos se retractan y por qué. Se empezó a recopilar una lista de retractaciones.

💛 Estudios de casos de mala conducta en la investigación

Un investigador del cáncer con sede en Estados Unidos leyó la semana pasada artículos de investigación científica relacionados con su campo de estudio. El científico comenzó a leer un artículo sobre el control genético en el cáncer de pulmón, pero a los pocos días se dio cuenta de que había leído un artículo muy similar. Salvo que ese era sobre el cáncer gástrico y no sólo eran comparables al estudiarlos más a fondo, sino que muchas de las tablas y gráficos eran prácticamente similares.
La Dra. Elisabeth Bik, una microbióloga con un extraordinario talento para descubrir la manipulación de imágenes, las réplicas y el fraude en los artículos científicos, fue contactada por el científico. Hasta la fecha, Bik ha sido capaz de sacar a la luz más de 2.000 ejemplos de fraude científico y ahora lo hace de forma voluntaria y a tiempo completo, al tiempo que trabaja como consultora de investigación y dirige su blog Science Integrity Digest.
Miré estos artículos y vi que tenían gráficos idénticos, algunas imágenes de protein blot y parecían muy similares, excepto que había diferentes autores, diferentes afiliaciones, hospitales y ciudades en China, la enfermedad, el título y el texto. Era realmente sospechoso”, dijo Bik.

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