abril 11, 2021
We need to talk about kevin online

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🔦 Denuncia

Hay cintas que ofrecen al color una función casi protagonista, como si fuera un personaje más de la cinta, tal es el caso del largometraje Tenemos que hablar de Kevin (2011) de la directora Lynne Ramsay.
La película, que nos muestra en paralelo dos etapas de la relación entre Eva y su hijo Kevin, parte de la psicología del color para reforzar el efecto de la historia, inclinándose especialmente por el uso del color rojo.
En el caso de Kevin, el color rojo refleja especialmente la violencia, ya que las escenas que pretenden mostrar el peligro que supone Kevin suelen estar saturadas de rojo, principalmente.
Pero el uso de este color no se queda ahí, ya que incluso funciona de forma preventiva, como si fuera una especie de sirena roja que nos advierte de lo que acecha a la historia más adelante.
Por otro lado, la película recurre a menudo al color azul para reflejar la nostalgia o la melancolía, que se utiliza principalmente para contrastar los distintos puntos de la trama, además de inundar casi por completo los fotogramas de circunstancias tristes, un sentimiento que se relaciona típicamente con el color azul.

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Lynne Ramsay destaca sutilmente los defectos de esta madre acorralada por un primogénito que actúa con ella como podría hacerlo el hijo de Satanás. De todas las edades, Kevin es una bestia. Es un auténtico personaje de cine de terror, muy diferente de los protagonistas de Elephant, de Gus Van Sant, que acaba en el mismo drama. Kevin es malsano, ofensivo y maquiavélico en todo lo que emprende. Manipula a un padre bastante despreocupado (John C.Reilly) para separar a su madre irremediablemente en un crescendo de desamparo antes de que ocurra lo irreparable. Es en esta parte ineludible de la película donde hay que ir a buscar la explicación de toda esta culpa materna. Eva se reprocha su fracaso como madre, porque debería haber visto lo que se tramaba a su alrededor. Por lo tanto, sólo hay un paso que Lynne Ramsay decide no dar para escapar del desastre, eligiendo tratar el problema de la aceptación en nombre del amor materno, incluso en nombre de la vida, porque sin él no puede volver a avanzar.

🐨 Denuncia

Desde que Ana Spencer invadió una escuela de San Diego en 1979 y asesinó a más de diez estudiantes “porque despreciaba los lunes”, los tiroteos en las escuelas se suceden con una frecuencia aterradora en la historia moderna de Estados Unidos. Las preguntas que se plantean tras un suceso de estas características son difíciles de responder, por mucho que Bob Geldof, cantante de The Boomtown Rats, se preguntara por qué en la popular canción I don’t like Mondays, donde se caricaturizaba el suceso, una y otra vez. Tampoco la respuesta de Kevin arroja en este sentido nueva luz al respecto, porque “No hay punto, ese es el punto”, es la verdad en la historia que narra.
En Tenemos que hablar de Kevin, el espectador se convierte en un voyeur, participamos en los recuerdos de Eva y, a través de su mente, intentamos recrear cada momento, cada decisión tomada tras el nacimiento de su hijo, para intentar localizar ese momento, esa grieta por la que empezó a emerger todo ese sadismo. No hay respuesta a todas esas preguntas en la película: ¿Es Kevin un asesino nato? ¿Ha nacido así o ha fallado su educación? ¿Qué han hecho mal sus padres?

🤓 Denuncia

Kevin (2011) es una película británico-estadounidense adaptada y dirigida por Lynne Ramsay sobre la novela homónima del autor estadounidense Lionel Shriver, “Tenemos que hablar de Kevin”. Un largo proceso de construcción y financiación comenzó en 2005, y el rodaje terminó finalmente en abril de 2010. Cita requerida]
Tilda Swinton interpreta a la madre de Kevin, que trata de enfrentarse a su hijo y a los asesinatos que ha cometido. La película se estrenó en el Festival de Cannes de 2011 y se estrenó en el Reino Unido el 21 de octubre de 2011. Cita requerida]
El adolescente, Kevin Khatchadourian (Ezra Miller), está en la cárcel tras cometer un delito. Su madre, Eva (Tilda Swinton), una escritora de viajes que en su día fue famosa, vive sola en una casa destartalada y trabaja en una agencia de viajes en un centro comercial de un pueblo cercano a la prisión que visita Kevin. Lo recuerda de mayor y, a su vez, busca enfrentarse a la rabia y la animosidad de sus vecinos, que saben quién es la madre de Kevin. Sus recuerdos aparecen en escenas retrospectivas.

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