julio 23, 2021
Frida kahlo imagenes

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El legado de frida kahlo trailer 3min

Frida Kahlo, una legendaria artista mexicana que desafió las normas de género y estaba profundamente orgullosa de sus raíces mexicanas, ha sido aclamada como una inspiración. CR revisa las palabras y las fotografías de la pintora latina para celebrar el que habría sido su 112º cumpleaños, cuyas reflexiones no sólo son relatables, sino que se relacionan con la realidad de las creativas y las mujeres mexicanas.
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Frida kahlo: vida de una artista

Kahlo pasó gran parte de su infancia y su vida adulta en La Casa Azul, la casa de su familia en Coyoacán, que ahora está abierta al público como Museo Frida Kahlo. Nació de padre alemán y madre mestiza. A pesar de haber quedado discapacitada por la poliomielitis cuando era adolescente, Kahlo era una estudiante brillante que iba a estudiar medicina antes de morir en un accidente de autobús cuando tenía 18 años, lo que le causó dolores y problemas médicos de por vida. Durante su recuperación, reavivó su interés por el arte desde la infancia, con el objetivo de convertirse en artista.
Las aspiraciones políticas y artísticas de Kahlo la llevaron a unirse al Partido Comunista Mexicano en 1927, donde conoció al también artista mexicano Diego Rivera. La pareja se casó en 1929[1][5] y pasó los últimos años de la década de 1920 y los primeros de la de 1930 viajando por México y Estados Unidos. Durante este periodo desarrolló su estilo artístico, inspirándose en la cultura popular mexicana y pintando principalmente pequeños autorretratos que combinaban elementos de las creencias precolombinas y católicas. Sus cuadros llamaron la atención del artista surrealista André Breton, que organizó la primera exposición individual de Kahlo en la Galería Julien Levy de Nueva York en 1938; la muestra fue un éxito, y la artista realizó otra en París en 1939. A pesar del fracaso de la exposición francesa, el Louvre adquirió un cuadro de Kahlo, El marco, convirtiéndola en la primera artista mexicana incluida en su colección. En la década de 1940, Kahlo trabajó como profesora de arte y participó en exposiciones en México y Estados Unidos. Fue miembro fundador del Seminario de Cultura Mexicana y dio clases en la Escuela Nacional de Pintura, Escultura y Grabado (“La Esmeralda”). En la misma década, la salud de Kahlo, siempre frágil, empezó a deteriorarse. Su primera exposición individual en México tuvo lugar en 1953, pocos años antes de morir a los 47 años en 1954.

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La exposición ofrece una visión detallada de la política de Kahlo, de su aceptación de la cultura indígena mexicana y de su capacidad de resistencia frente a una enfermedad tras otra, a través de dibujos, ropa, objetos personales, fotos y material de archivo. A continuación, se exponen seis elementos principales de la muestra que contribuyen a ofrecer una imagen más completa de su vida. 1. La primera comunión
En 1925, Kahlo era una pasajera de 18 años en un autobús de madera cuando éste colisionó con un tranvía, matando a muchas personas y rompiendo las costillas, las piernas y la columna vertebral de Kahlo. Kahlo pasaría el resto de su vida lidiando con diversos problemas de salud, la mayoría de ellos derivados del accidente. Kahlo se vio obligada a llevar corsés ajustados como consecuencia de sus lesiones, que le enderezaron la espalda. Para ocultarlas, Kahlo usaba huipiles, que son túnicas holgadas con mucho espacio para respirar. Le permitían ocultar una condición discapacitante con colores y materiales brillantes.
Por otra parte, los huipiles no sólo eran prácticos, sino también una declaración cultural y política. Kahlo defendía abiertamente la mexicanidad, es decir, la elevación de la cultura indígena mexicana (de la que formaba parte su familia materna) por encima de la estética y los valores europeos burgueses. Morris dijo: “Llegó a considerar sus elecciones sartoriales como deliberadamente políticas”. La cultura de Tehuantepec, una ciudad matriarcal de Oaxaca en la que las mujeres modelaban y vestían huipiles, dirigían los mercados y trabajaban como sostén de la familia, inspiró especialmente a Kahlo. Cuando Kahlo vivía en Ciudad de México, acudía a los mercadillos para comprar telas y que las costureras las convirtieran en vestidos. Incluso cuando dibujaba, llevaba estos vestidos, ya fueran huipiles o rebozos -chales más formales- y se adornaba con adornos indígenas como collares de jade, fajas, rosas y cintas. Morris explicó: “Una de las cosas maravillosas de algunos de los vestidos y joyas que tenemos es que todavía tienen pintura.” 3. Un autorretrato tehuana

Trailer oficial | frida kahlo (2020)

Entre los objetos personales de Frida Kahlo descubiertos en 2004 en su casa de Ciudad de México, la Casa Azul, se hallaron 6.000 fotos, algunas de las cuales nunca se habían visto antes. Kahlo era conocida por ser una de las modelos favoritas de los fotógrafos de fama mundial de la época, pero se sabía poco sobre su participación personal en la fotografía. La presencia de este archivo fotográfico personal expuso a Kahlo como una celosa coleccionista que compartía, conservaba y grababa meticulosamente todo, desde retratos familiares y fotografías de amigos hasta imágenes de personajes destacados de su época. Más sorprendente aún fue el hecho de que Kahlo era fotógrafa, gracias a un puñado de fotografías acreditadas a ella.
Otras dos imágenes recién descubiertas, obtenidas recientemente por el V&A del archivo de la Royal Photographic Society, aportan más pruebas de la relación de toda la vida de Kahlo con la fotografía. Fueron tomadas en 1945 y muestran a Kahlo asistiendo a un seminario dirigido por Nicholas Haz, fotógrafo e instructor de Estados Unidos. Haz era un conferenciante habitual sobre composición fotográfica, especialmente sobre pictorialismo, una destacada tendencia estilística de principios del siglo XX. Los profundos conocimientos de Kahlo sobre el medio fotográfico, la técnica y la estética informarán tanto de sus propios autorretratos como de la imagen que presentó al mundo a través del objetivo de otros fotógrafos.

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